jueves, 30 de agosto de 2012

-Capítulo primero-


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Comienzos de una historia
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 Faltaban menos de cuatro horas para la iniciación de los nuevos aprendices de hechiceros, los primeros pasos de los principiantes serian dirigidos por aquellos que terminábamos el aprendizaje. Después de una semana de organización, decoración y preparación constante Las Rocas del Sol y la Luna desprendían una cantidad de energía mágica extraordinaria. 

 Todos los discípulos de último año de hechicería estaban presentes. Hoy sería nuestro último día como aprendices, se nos permitiría el pleno uso de nuestros poderes, seriamos miembros de pleno derecho de La Asamblea y, por tanto, podríamos escoger nuestras futuras profesiones. Algunos lo tenían muy claro, como mi gran amigo Phoenix Wells. Con sus ojos marrones de mirada desafiante, su media melena rubia, su cara cuadrada, sus amplios hombros y su metro ochenta de altura; este particular personaje de carácter atrevido y soñador, con sus chaquetas de cuero, sus collares de dientes de Anphivena y sus gafas de aviador, siempre ha querido ser cazador de seres mágicos. Otros, como es mi caso, no sabían que iban a hacer con su vida. Por esa misma razón me sorprendió ser elegida en la ceremonia de la noche anterior como guía de la ceremonia de ésta noche, un cargo de gran importancia y un honor para cualquiera de los presentes en el lugar y una manera muy singular de ponerme en el centro de una atención que yo no necesitaba de ninguna de las maneras.

- ¡Hey, Elysabet! ¿Hay alguien ahí?- Preguntó Phoenix con una enorme sonrisa.- Señorita, estas en otro planeta, necesitas despejarte ¿Bajamos al agua?

  Antes de poder contestarle, ya se dirigía con paso firme hacia los acantilados mientras pronunciaba su propio hechizo para cambiar de ropa. Aún ensimismada me levante y le seguí.

- Vestimenta- pronuncié, cambiando mis vaqueros  claros y mi camiseta carmesí por un biquini blanco, y soltando mis cabellos rojizos de la trenza que tenia hecha. Eso era fácil, sólo era imaginar y crear.

  Con una corta carrera saltamos los dos por el borde del acantilado. Phoenix hizo un par de volteretas antes de tocar las aguas de un mar en calma. Cuando mi cuerpo se sumergió empecé una transformación en sirenida para dejar boquiabierto al fanfarrón de Phoenix. Desplegué una cola de pequeñas escamas doradas y añadí unas branquias para no tener que salir a respirar en un tiempo récord, apenas cinco segundos; seguía siendo la más rápida en transformaciones, de eso no cabía duda. Buceamos un buen rato antes de salir hacia la superficie rápidamente para hacernos ascender en una espiral de agua y aire hasta la parte superior del acantilado donde ya nos estaban esperando.



- No tenéis sentido de la responsabilidad.- Afirmó Andriuw- Quedan sólo tres hora y aun no os habéis preparado, ¿Se puede saber en que líos querías meterme esta vez?

 Andriuw Taylor, encargada del club de jóvenes hechiceros, la mejor de la clase y una de mis mejores amigas; su metro cincuenta de altura, su cabello castaño rizado, su cara redonda y su mirada ausente le conferían la apariencia de una muñeca diabólicamente encantadora. Ya tenia puesta su túnica de ceremonias color azul mar y la diadema tradicional de flores colocada.

-Tranquilízate Andriuw, aún quedan tres horas,- le respondí un tanto hastiada de tanto ajetreo- tenemos tiempo de sobra, ¿por qué no vas a buscar a William y a Micke en lo que nosotros nos preparamos? Nos vemos ahora junto a la pila de leña en 5 minutos.

  Phoenix y yo bajamos la pequeña pendiente que conducía a las tiendas preparadas para los  participantes en la ceremonia, tras un rápido conjuro en la tienda de chicas, ataviada con mi túnica de ceremonias blanca y dorada me senté frente al tocador. Unos ojos verdes, y más relajados que antes, me devolvieron la mirada. 

  Salí de la tienda en dirección a los prados colindantes donde sabia que me esperaba mi querida Alana, un dragón Madii, mitaz tizón (Dragón de raza acuático característico por su color blanquecino y ojos azulados con branquias que le permiten bucear sin necesidad de salir a la superficie para respirar) y mitad aranzu (Dragón de raza terrestre de colores verde y tierra con una alta capacidad mimética). Al ser Madii, Alana, era un dragón pequeño de poco menos de tres metros hasta la cruz, poseía unas patas palmeadas del tizón y las potentes garras de los aranzu. Su color natural, una parte de blanco azulado y verde selva en el rostro con un ojo de cada color de manera inversa que los colores de su rostro. Tenía unas ganas inmensas de volar con ella por primera vez, por primera vez de forma autorizada. Según la tradición el primer vuelo se realizará once años después de la entrega del huevo, después de once años de convivencia entre ambos como sello de la ceremonia de iniciación de la siguiente generación de brujos. Nosotras nos habíamos saltado esa norma en más de una ocasión y nunca me arrepentiría de ello, era la sensación mas maravillosa que  pudiese existir. La acaricié brevemente, intentando tranquilizarla un poco, y me encamine hacia Las Rocas del Sol y la Luna

Allí Phoenix, Andriuw, William y a Micke estaban esperandome.

-¿Nerviosa Ely?- Preguntó William guiñando uno de sus increíbles ojos grises.- Parece que esta casi todo listo.- Continuo mirando a su alrededor.

-Todo menos ella misma.- Se carcajeo Micke

-No te pases Micke, bastante tengo con la que me ha caído encima ¿no crees?- Le respondí. 


Micke  Buttercup, el más joven del Clan de Ruchess, su cara simpatica y rolliza de ojos  soñadores y cejas pobladas, su boca pequeña y nariz redonda, su complexión corpulenta y su manera de vestir chillona le conferían una apariencia divertida y afable. William Tisdale, por otra parte, algo más bajo que Phoenix, pelo corto moreno, rasgos salvajes en su rostro y su aspecto fuerte y duro, parecía salido de otra época, una en la que se luchaba mano a mano contra la naturaleza.

Los cinco estábamos impacientes por comenzar y a la vez expectantes, ya que esta noche se revelarían nuestros verdaderos poderes, nuestro espíritu mágico tomaría forma.






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